Sí, tengo que confesarlo: soy adicta a chicfy. ¿Y tú? ¿Cómo lo llevas? Así he detectado cómo me he convertido en adicta a renovar mi armario, estoy segura de que te sentirás identificada ;)

B

Me obsesionan los retos en la app. – Una vez que empiezas a vender y a preparar ventas, empiezan los retos:

– Objetivo #1: conseguir una cantidad de dinero por tus ventas durante este mes. Tener una venta sorpresa da tanta adrenalina que siempre quieres más. Si has conseguido 15€ en una venta, ¿por qué no llegar a los 30€ este mes?

– Objetivo #2: vender una prenda en concreto. Cuando se te pone una prenda entre ceja y ceja no paras hasta conseguir que tenga nueva dueña.

– Objetivo #3: vender un número de prendas este mes. Empiezas con un objetivo humilde: 2 prendas al mes, 1 prenda a la semana, hasta que empiezan los retos gordos: 5 prendas a la semana o venderlo todo este mes. Sí, amiga: mientras más prendas, mayor es el nivel de adicción.

– Objetivo #4: publicar una cantidad de prendas cada mes. La regla es directa: mientras más prendas subes, más prendas serás capaz de vender. Así he llegado al punto de establecer el domingo como día de selección de prendas, las preparo y las subo durante la semana para comenzar a darles movimiento cuanto antes

¡Ya no tengo miedo a perder el ticket! – Compro prendas y confío plenamente en que si no le doy el uso que se merece la venderé sin problemas en chicfy. ¡Todo es más sencillo!

A

Ves cosas y piensas cuanto ganarías vendiéndolas en chicfy. – Es automático: ves prendas que tu hermana ya no usa y hechas cuentas automáticamente. Porque claro, en este punto de adicción da igual que la prenda sea de tu hermana o de tu prima, poner a la venta esa prenda te puede catapultar directamente al escaparate.